miércoles, 19 de marzo de 2014

PLAZA DE SAN PEDRO





Giovanni Lorenzo Bernini, autor de la plaza de San Pedro, nació en Nápoles en 1598 y murió en Roma en 1680. Fue arquitecto, escultor, pintor y dibujante, representa destacadamente el Barroco clásico. Hijo del escultor Pietro Bernini, su familia se estableció en Roma en 1604. Ya era famoso  escultor con 20 años de edad, en 1629  fue nombrado arquitecto de  la plaza San Pedro e ideó el diseño alrededor del obelisco que está en el medio. En su madurez hizo las obras mas importantes durante el pontificado de Alejandro VII, Tuvo por clientes a las grandes familias patricias romanas y hasta, aunque sin éxito, al rey de Francia, Luis XIV.
Centrándonos en la plaza de  San Pedro, Construida por Bernini, se encuentra situada en la ciudad del Vaticano, esta plaza es un recinto Oval rodeado por 4 hileras de columnas extensas (alrededor de 300). Al realizarse un cuadradriportico, aumentan las dificultades para alinear las columnas, la columnata mezcla de elementos de orden toscano como las columnas, pilares y lesenas y jónico en lo restante. Querían mostrar un aspecto severo y austero que diera más importancia a la basílica, aumentando incluso su tamaño. Bernini piensa en dos partes diferenciadas en la plaza piensa en un espacio para la plaza con forma de trapecio cuyo lado más largo corre paralelo a la basílica y crea una sensación visual en la que la basílica parece más grande de lo que es, y otra parte elíptica rodeada por columnas, esta plaza oval se hace con una intención de recibimiento como abrazando a los fieles de este recinto Oval escribió una cita Bernini:
La iglesia de San Pedro, cual matriz de todas las demás debe tener un pórtico que muestre que recibe con los brazos abiertos, maternalmente, a los católicos para confirmarlos en la fe, a los herejes para reunirlos en la Iglesia y a los infieles para iluminarlos hacia la verdadera fe.

La larga serie de las 140 estatuas de santos, cada una corresponde a una columna representa a la Iglesia triunfante en relación con la Iglesia militante, es decir, la multitud de fieles que rezan en la plaza. Las dimensiones de las esculturas, realizadas por colaboradores de Bernini y bajo su supervisión, son exactamente la mitad de las que se colocaron en la fachada de la basílica (con once de los doce apóstoles más San Juan Bautista, y Cristo al centro.
Esta plaza se puede decir que se construya como antesala de la fachada construida por Maderno.
El simbolismo de esta plaza:  Esta plaza tiene una parte de forma trapezoidal, que acompañan la vista del espectador hacia la entrada de la Basílica; Y otro cuerpo de forma  elíptica. Esta Forma tiene un profundo significado simbólico, Bernini en un dibujo adaptó la Basílica como una figura humana, donde la cúpula representaba la cabeza y el columnado eran los brazos abiertos listos para recoger en sí a los peregrinos y a toda la Humanidad. esto se debe a la contrarreforma para asi, de esta forma captar mas fieles.
Anecdotas.
 El Columnado: Está formado por 4 filas de columnas altas y que crean 3 pasillos entre cada fila. El columnado se desarrolla en dos semicirculos que crean una elipse. Si te acercas al centro de la plaza, entre el Obelisco y cada fuente se encuentra un disco de mármol y granito en el piso con el escrito “CENTRO DEL COLONNATO”. Si os posicionáis sobre uno de esos dos discos y observáis hacia las columnas notaréis un efecto óptico.Veréis como si el columnado se encuentra realizado con una sola fila de columnas: las otras 3 filas calzan perfectamente detrás de la primera fila. Este efecto óptico es debido al hecho de que hay un aumento gradual del diámetro de las columnas desde la fila interna hasta la externa en modo que desde ese punto todas se vean de la misma medida. Basta quitar los pies del “Centro del Columnado” para que el efecto óptico se rompa.
  

LA RONDA DE NOCHE

Esta obra es considerada la obra maestra de Rembrandt Ven Rijn, que nació en Holanda en el año 1606. Esta nación se encuentra orgullosa de su reciente independencia. La burguesía calvinista era la clientela de los artistas holandeses, que ya no trabajan por encargo sino que empezaron a producir para el mercado. Los géneros preferidos eran los retratos y la vida cotidiana.

Concretamente Rembrandt nació en Leiden, hijo de un molinero acomodado se instaló en Amsterdam hasta su muerte, ciudad donde recibe la influencia indirecta de Caravaggio, tuvo cuatro hijos con su mujer Saskia de los cuales sólo sobrevive Titus. Era un retratista de prestigio y considerable riqueza. Cuando murió su mujer se inició en él una época de incomprensión artística y dificultades económicas, sin embargo, es en esta época donde realiza sus mejores obras. Rembrandt se preocupa por captar el universo interior del hombre, para él tiene más importancia la veracidad y la sinceridad que la belleza clásica.

G. Simmel “era capaz de representar no lo que existe sino la existencia”

El pintor de la luz dorada ha ejercido una gran influencia en los pintores que han dado importancia al color, como Goya, Delacroix y otros impresionistas.

Respecto a la obra el título correcto es “ La compañía militar del capitán Frans Banning Cocq y el teniente Willem Van Ruytenburch”. Este título popular se debe a una interpretación en el S. XIX debido a la suciedad del cuadro pero una restauración del cuadro en 1947 demostró que se trataba de una escena divina.

Esta obra fue realizada en 1642. Es un óleo sobre lienzo que tiene unas dimensiones de 3’59 por 4’38 m. que se encuentra en el Rijksmuseum de Amsterdam.

Se trata de un retrato colectivo, típico de la tradición pictórica holandesa por lo que Rembrandt cobró 1600 florines, probablemente los dos oficiales pagaron más por ocupar un lugar privilegiado en el cuadro.

El pintor representa el movimiento en el que la compañía se pone en marcha dirigida para el capitán Cocq y el teniente Van Ruytenburch. Aparecen 16 soldados llevando banderas, mosquetes, alabardas y tambores. También vemos otros personajes como tres niños corriendo y un perro que ladra, que fueron añadidos por el pintor para animar la escena.

Respecto a la composición Rembrandt utiliza la verticalidad, la horizontalidad y líneas diagonales. En el cuadro también podemos observar la perspectiva gracias a que Rembrandt pintó a personajes detrás de los que van delante.

La composición parece desordenada. Presenta al grupo de una forma espontánea y libre captando el momento como si fuera una fotografía. Hay una enorme animación y cada personaje realiza cosas distintas. El centro de la composición lo forman el capitán y el teniente, organizándose el resto en grupos triangulares, con un movimiento curvo. Unas figuras son muy visibles pero otras desaparecen en la penumbra y sólo vemos sus cabezas. Los personajes están colocados en cuatro planos de profundidad. Existen multitud de líneas, con predominio de las diagonales y el zigzag para dar dinamismo.

El color de la obra es muy rico, lleno de contrastes y matices. Destacan el brillante amarillo del traje del teniente, con un fajín rojo anaranjado, frente al negó del traje del capitán en el centro del cuadro. Predominan los tonos cálidos y dorados.

En cuanto a la luz es la auténtica protagonista, la utiliza para componer el cuadro. La técnica es tenebrista, esto es influencia de Caravaggio, utilizó el claroscuro. Crea zonas de penumbra dorada frente a otra fuertemente iluminadas (niña). La luz emana de las propias figuras creando una atmósfera mágica y misteriosa.

Los contornos están diluidos. El cuadro está constituido por la luz y el color.

El autor convierte un acontecimiento normal de la vida noble holandesa en un hecho grandioso. Rompe con las convenciones del retrato del grupo. La mayoría de los retratados se quejaron porque todos no parecían claramente ni mostraban con precisión el rango que poseían. En definición el pintor demuestra su libertad de espíritu y su modernidad.

Por último decir que se han identificado después de cientos de estudios 28 personajes de los 30 que eran antes de un desafortunado recorte por los 4 lados en 1719. Como hacemos el formado original por 2 copias del SXVII.

 

DAVID DE DONATELLO


martes, 18 de marzo de 2014

LA VOCACIÓN DE SAN MATEO

Biografía del autor:
Michelangelo Merisi nació en Milán en 1571. Se formó en Milán, dentro de la estética manierista. Trabajó en Roma, Nápoles, Malta y en Sicilia, es considerado el primer gran exponente de la pintura del Barroco. Su padre, Fermo Merisi, trabajaba como administrador y arquitecto decorador del Marqués de Caravaggio del cual tomaría su nombre Michelangelo. Pertenecía a una familia adinerada y la cercanía entre su familia con las familias Corona y Sforza ayudaron al autor en su carrera como artista.
En 1592 llegó a Roma y durante su estancia pintó cuadros como: Cesto con frutas, donde el cesto se convierte en el protagonista del cuadro, mostrando un realismo casi fotográfico, que nos anticipa a los bodegones que son también representaciones de la  naturaleza muerta o mejor dicho es una obra de arte que representa objetos inanimados, generalmente extraídos de la vida cotidiana, que pueden ser naturales o hechos por el hombre, en un espacio determinado. El Baco, que se supone que es un autorretrato del autor. A Caravaggio le gustaba pintar cuadros en los que aparecían chicos jóvenes de aspecto casi femenino. También destacan obras importantes como La buenaventura y los Jugadores de cartas.
Como la contrarreforma necesitaba adornar sus templos, por primera vez recibe encargos de trabajos religiosos como la Magdalena Penitente. En 1599 al estar bajo la influencia del Cardenal Del Monte fue contratado para decorar la Capilla Contarelli de la Iglesia Romana de San Luis de los Franceses, donde realizó un conjunto formado por tres obras:
  • La primera: situada en la pared de la izquierda de la Capilla es la Vocación de San Mateo.
  • La segunda: situada en la parte derecha es el Martirio de San Mateo
  • Y más tarde le fue encargada la obra de la parte central que es la Inspiración de San Mateo o San Mateo y el ángel.
Hacía 1600 se alejó de la estética manierista y en 1606 se marchó al exilio y nunca pudo volver a Roma por haber matado a un hombre, finalmente en 1610 murió en una playa solitaria puesto que había enfermado de malaria.
TEMA:
En cuanto al tema de esta obra, Caravaggio representa la escena en la que Mateo junto con otros hombre cuentan las monedas que han recaudado y la acción es interrumpida por la presencia de Cristo y San Pedro. Representa a Cristo señalando a Mateo con el brazo, lo que nos recuerda a la obra de Miguel Ángel, La Creación de Adán situada en la Capilla Sixtina. El apóstol recibe inmediatamente la llamada de Cristo mientras que los demás personajes que miran con asombro salvo 2 que permanecen concentrados en su tarea.
Lo que destaca de esta obra es que Caravaggio representa personajes religiosos como unas escena de la vida cotidiana, en una taberna y con la vestimenta de su época. Este hecho se puede denominar anacronismo ya que representa a personajes religiosos en una época a la que ellos no corresponden y con la vestimenta de dicha época. Centrándonos en los personajes podemos decir que en un principio hay cinco hombres de diferentes edades: tres son jóvenes, un hombre mayor y un anciano.
Sobre la mesa podemos observar una bolsa de monedas, una pluma, un tintero, y un libro de cuentas abierto. Las monedas supuestamente son las ganancias de una tienda, de un juego de cartas o incluso el producto de un robo. En la taberna entran dos hombres desconocidos que son San Pedro y Cristo al que podemos reconocer por el halo luminoso que rodea su cabeza, que en esta obra aparece más disimulado que en las obras del Gótico o del Románico.


COMENTARIO TÉCNICO:

Este cuadro mide 3,5 metros de ancho por 3,25 metros de alto. Se trata de una obra al óleo sobre lienzo. En cuanto a su composición podemos observar una línea diagonal provocada por la luz que irrumpe en la taberna y que continúa con la mano de Cristo que se encuentra levantada. También podemos observar el círculo que se crea a partir de la disposición de los personajes sentados alrededor de la mesa. En ellos podemos observar cierta isocefalia, que significa que las cabezas de los personajes se encuentran casi al mismo nivel.
Caravaggio no se preocupa ni por el fondo ni por la perspectiva aunque podemos observar escorzos en la mesa ya que los personajes están sentados al otro lado, en la pierna de uno de los personajes y en la ventana que se encuentra en la parte superior del cuadro. Y en los personajes que se encuentran más cerca y los que se encuentran más lejos.
La luz en este cuadro podemos decir que es tenebrista ya que fue Caravaggio el que creó este género que a través del juego de luces y sombras, el claroscuro, da volumen a las figuras. Se puede encontrar un significado teológico de la luz de este cuadro ya que Caravaggio identifica la luz con la entrada de Cristo en la taberna, donde predominaban las sombras que simbolizan el pecado.
En cuanto al dibujo podemos decir que es un dibujo difuso, a pincelada suelta, donde emplea una gama de colores de la cual podemos distinguir:
  • Colores cálidos y suaves
  • Colores primarios: como el naranja y el marrón.
  • Colores secundarios:como el rojo.

De las calidades y texturas de este cuadro podemos destacar la madera y el cristal de la ventana del fondo, en los personajes podemos diferenciar la vestimenta, la pluma del sombrero de uno de los personajes, las barbas...

Supuestamente Caravaggio se inspiró en un grabado de Holbein de 1545 de la serie “La danza de la muerte” y lo más seguro es que utilizó personajes de sus obras anteriores como La buenaventura de la cual pertenece el joven del sombrero.
Caravaggio al ser un artista revolucionario y con una vida muy agitada se encontró ante el rechazo de las altas instituciones eclesiásticas ya que consideraban que sus cuadros no transmitían el deseo de devoción ni de oración de la religión cristiana. Sin embargo, él siguió recibiendo encargos religiosos.
En algunas de sus obras finales podemos ver que acentuó el sentido del realismo dramático y los contrastes de luz y sombra como podemos ver en su obra David con la cabeza de Goliat.
Caravaggio tuvo gran influencia sobre autores contemporáneos y sobre autores posteriores tanto en los que conocieron su obra en Roma como en los que no viajaron pero recibieron sus obras. Algunos de estos autores son: Rembrandt, aunque este se alejó de los grandes contrastes de luz y sombra que Caravaggio representaba. También influyó en pintores españoles como José de Ribera o Alonso Cano que pertenecía a la escuela andaluza.
Para finalizar os vamos a leer una cita del Papa Francisco que dijo en su entrevista con Antonio Sparado:


“Ese dedo de Jesús, apuntando así... a Mateo. Así estoy yo. Así me siento. Como Mateo.”

LAS HILANDERAS

LAS HILANDERAS

Esta cuadro es una de las obras cumbre de Diego Rodríguez de Silva y Velázquez que nació el 6 de abril de 1599 en Sevilla. Pertenece a su última etapa en la cual también pintó Las meninas. Hay que destacar sus etapas anteriores que son la etapa sevillana, la primera etapa madrileña en la que pintó El triunfo de Baco, su primer viaje a Italia donde realizó La fragua de Vulcano, la segunda etapa madrileña con La rendición de Breda y el segundo viaje a Italia donde destaca Vistas del jardín de la Villa Médicis. Todas ellas preceden a esta etapa final en Madrid que se desarrolló entre 1651 y 1660, y destaca porque realizó las obras más extraordinarias. Aquí su pincelada se hizo más suelta y consiguió emplear la luz representando de una manera extraordinaria la perspectiva aérea.
Pero su producción fue más limitada porque su interés se centraba en conseguir el hábito de la Orden de Santiago, lo que suponía el ennoblecimiento de su familia. También hay que destacar que desempeñaba tareas como la de Ayudante de Cámara y Aposentador Mayor de Palacio puesto que trabajó durante casi toda la vida para el rey Felipe IV.
Pero la vida de Velázquez llegó a su fin cuando regresó de Fuenterrabía tras haber sido el encargado de entregar a la infanta María Teresa de Austria al rey francés Luis XIV para su unión en matrimonio. Falleció el 6 de agosto de 1660, con 61 años.

Las hilanderas fue realizado hacia 1657 para don Pedro de Arce, montero real. Entre 1734 y 1772 estuvo en el Palacio del Buen Retiro, más tarde de 1772 hasta 1794 figura en los inventarios del Palacio Real de Madrid y finalmente en 1819 ingresó en las colecciones del Museo del Prado donde se encuentra actualmente.

Se trata de una pintura mueble efectuada con óleo sobre lienzo cuyas medidas son 220 cm por 289 cm.
Es una obra en la que se representa un tema mitológico porque trata del mito narrado por Ovidio en las Metamorfosis. Aracné era una joven lidia que presumía de ser la mejor tejedora y un día se atrevió a retar a Atenea. Realizaron un concurso en el que la joven tejió un tapiz donde se representaba el rapto de Europa que es una de las infidelidades del padre de la diosa, Zeus. Entonces Atenea muy dolida la convirtió en araña condenándola a tejer durante toda su vida.

En este cuadro se diferencian dos planos, en los que parece que se represente un día cotidiano en la Fábrica de Tapices de Santa Isabel. Sin embargo, en el primer plano se puede observar la representación del concurso entre Atenea que es la hilandera que está de frente con un aspecto más envejecido ya que se disfrazó de señora mayor. Ésta establece un contacto con la mujer que está a su lado mediante una mirada. Al otro lado se encuentra Aracné de espaldas manejando una madeja, ella está concentrada en su trabajo al igual que su ayudante. Por lo tanto hay una oposición entre ambas.
En el centro de este primer plano está una joven agachada recogiendo unas lanas del suelo y a sus pies hay un gato.
Y en un segundo plano se distingue a tres mujeres ricamente vestidas que observan el tapiz. Cabe destacar el instrumento que está a la izquierda y a la mujer de la derecha que es la única figura que mira fijamente al espectador como si le invitara a que se una a la escena. Y al fondo está el tapiz del rapto de Europa, haciendo un homenaje a un cuadro que realizó Tiziano para Felipe II. Aracné es la figura del centro del tapiz que viste un atuendo con plegados clásicos y la diosa Atenea está a la izquierda vistiendo su armadura.

En cuanto a la composición cabe destacar que es una de las más complejas. Por ejemplo se observa un triángulo en la mujer que está agachada y la que está detrás en el segundo plano, está composición está comunicada por el brazo extendido de Aracné. Destacan las líneas diagonales como las que forman Atenea con la pierna estirada y su ayudante, la tabla inclinada sobre la que está la rueca o el rayo de luz que se encuentra en la segunda estancia. También hay formas circulares como la rueca o el ovillo de lana que está en el suelo. Y líneas verticales como la del muro u horizontal como las de las escaleras.

Una de las características del Barroco que aparecen en esta obra es el carácter teatral porque en el primer plano destaca el telón que parece que está abriendo una mujer en la parte izquierda como dando comienzo a la fábula.
A esto hay que sumarle la magnífica perspectiva aérea que realiza Velázquez mediante la luz creando un suave contraste entre las zonas iluminadas y las oscuras consiguiendo así una luz vaporosa. Así consigue que haya una sensación de aire entre las figuras y el primer plano queda más nítido que el segundo.

La representación del movimiento es un aspecto que hace referencia a la genialidad de Velázquez. Este movimiento lo consigue en el giro de la rueda de hilar, en la que se representa no solo el instrumento, sino el movimiento mismo. Además también se distingue el movimiento en las hilanderas que están realizando su labor o en la mujer que está agachada recogiendo las lanas a la que le da una sensación de borroso, esto da la sensación de instantánea.

Se aprecia que utiliza unas gamas reducidas de colores, una paleta casi monocroma en pinturas de capa finas y diluidas. Hay una gran variedad de ocres, tierras, óxidos. Se diferencian los colores cálidos como el rojo (primario), naranja (secundario), ocre; y los fríos como azules (primario) y grises en el fondo.
La pincelada que utiliza es muy suelta, siendo propio de su última etapa.

Tratando la luz, se puede distinguir que procede del exterior. En el primer plano hay una ventana tras el telón, pero esta apenas ilumina como podemos ver en la pared contraria que está en penumbra. Y por otro lado en el segundo plano la luz también procede de una ventana situada en la parte izquierda, de ella entra un rayo de luz fácilmente distinguible observando el tapiz, así se puede decir que se busca el claroscuro pero difuminado.

Una de las anécdotas de este cuadro es que sus dimensiones tuvieron que ser ampliadas en el alto y el ancho por el daño sufrido en el incendio del Alcázar de Madrid en 1734.

A lo largo del tiempo ha habido distintas interpretaciones sobre el cuadro una de las primeras fue como dijo Camón Aznar: “Debido a la elegancia y distinción de estas damas elegantemente vestidas, y hasta una cierta semejanza con la infanta, nos hacen suponer que se trata de una visita de la infanta María Teresa y sus damas a la fábrica de tapices de Santa Isabel”.


Y finalmente también hay que señalar que Velázquez utilizó esta fábula para expresar que la tapicería, al igual que la pintura es un arte liberal.

lunes, 17 de marzo de 2014

El rapto de las hijas de Leucipo

Este es un cuadro de Rubens que retrata una escena mitológica de gran violencia y dramatismo. Representa un episodio de la mitología clásica en el cual Cástor y Pólux, hijos de Zeus y Leda, hermanos de Helena de Troya, raptan a las hijas del rey de Mesania, Hilaíra y Febe, para desposarlas; todo ello ayudados por Eros, el dios del amor. Paradójicamente, este suceso de tal brutalidad llevó a una felicidad posterior, siendo Cástor y Pólux maridos ejemplares.
Se puede apreciar la influencia del Rapto de las Sabinas, grupo escultórico realizado por Juan de Bolonia.
En cuanto a su autor, Peter Paul Rubens fue un pintor flamenco que con su arte se manifestó a favor de la Contrarreforma cristiana. Nació en Siegen Westalia, (actual Alemania) en 1577 e inició su actividad pictórica en Amberes. Reside en Italia durante algunos años donde se forma y recibe las enseñanzas de maestros como Tiziano, Varonés o Caravaggio, también visitó España y Francia. Falleció en 1640 en Flandes y dejó un legado artístico inmenso. Delacroix fue un gran admirador suyo y lo llamó “Homero de la pintura”.
A su producción pertenecen obras como el Descendimiento de Cristo, Adán y Eva o las Tres Gracias. En todos ellos podemos observar una serie de características comunes como son el gran dinamismo de sus composiciones, figuras (sobre todo femeninas) de anatomías gruesas, la importancia que le concede a la luz y al color y la variedad de temáticas que abarcó en sus obras desde el retrato, pasando por la mitología y concluyendo con las composiciones religiosas.
Pasando a lo técnico, este cuadro fue pintado mediante la técnica del óleo sobre tabla en 1616 y actualmente se aloja en el museo de Alte Pinakothek en Munich. Es claramente una obra de contrastes: el contraste entre la violencia que da lugar a la felicidad, el contraste entre los colores de la piel terriza de los raptores frente a la piel pálida de las jóvenes, incluso el de los dos caballos, uno encabritado y el otro sereno.
Su composición es dinámica reforzando la sensación general de teatralidad que predomina en el cuadro, que es inconfundiblemente barroca y que se da en la posición de los cuerpos retorcidos y tensos. La organización de los elementos básicos corresponde a una compleja simetría radial. En un primer plano, Rubens coloca a los personajes. Observamos a las hermanas en la parte inferior que aparecen escorzadas. Sus cuerpos trazan dos triángulos, también líneas curvas y transversales. Además, sirven de excusa para pintar desnudos femeninos que eran infrecuentes durante la época.
Cástor y Pólux son los que acaban de componer el resto de las líneas, remarcando la diagonalidad entrelazada predominante gracias sobre todo al caballo encabritado, en ambos vemos claros escorzos laterales. Le dan a la imagen la diagonalidad en aspa. Se aprecia a Eros en el fondo que mira al espectador directamente haciéndolo partícipe de la obra.
La luz es un elemento imprescindible en Rubens. En esta imagen proviene del cielo, es decir, es un foco exterior, y se proyecta sobre los personajes para formar un conjunto de sombras que se aprecia en la esquina inferior izquierda. También las carnes sonrosadas de las muchachas emiten luz y es a lo primero a lo que se dirige nuestra mirada cuando observamos el cuadro.
En la utilización de los colores, el más influyente maestro de Rubens fue Tiziano. Los colores contrastan entre ellos donde el más importante es la dicotomía entre los raptores y las raptadas, pero también entre los colores cálidos como el rojo de las túnicas, el dorado de los cabellos de las muchachas frente a los fríos como el verde y el azul, también los ocres y pardos de los pelajes de los caballos. Se aprecia la maestría con la que Rubens pinta las distintas calidades como los ropajes, la armadura de uno de los hermanos o la sutilidad de las joyas en las hijas.
El escenario en el que se sitúa la obra es un paisaje idílico, un locus amoenus, con una línea baja en el horizonte para no quitarles protagonismo a los personajes.
En este cuadro también se utiliza el ideal barroco de belleza, tanto femenino como masculino. Cástor y Pólux son rudos, violentos, musculosos y de piel tostada, símbolo de virilidad. Helaíra y Febe, en cambio, son de formas ampulosas, cuerpos frágiles y pieles blanquecinas, ideales de gracia y delicadeza.
Es un cuadro con distintas interpretaciones y simbologías, pero entre ellas destaca el oxímoron de un ímpetu y fuerza bruta inicial que conduce a la felicidad, vehemencia que es frenada por el amor. Una alegoría matrimonial en toda regla.

En conclusión, el Rapto de las Hijas de Leucipo es una obra trascendente en el tiempo tanto por su dramatismo o su fuerte intención de incorporar dentro del cuadro al espectador.

domingo, 16 de marzo de 2014

EL ÉXTASIS DE SANTA TERESA, BERNINI

La obra pertenece al Barroco Católico, que surge en Roma entre los siglos XVI y XVII como manifestación del poder de la Iglesia.
Es conocido como el “arte de la Contrarreforma”, y apoya las ideas del Concilio de Trento.
El propósito del Barroco Católico es conectar a los fieles y convertirlos. Se busca lo monumental, algo que impacte al espectador, para aparentar superioridad. La Iglesia entendió el arte como una herramienta de adoctrinamiento y educación moral también.
Los papas se convierten en los nuevos mecenas, y utilizan el arte entre otras cosas, como medio propagandístico.
La escultura barroca deja atrás el equilibrio y reposo del Renacimiento, y aparece la teatralidad en las figuras, gestos más expresivos, etc.
La pintura barroca se va alejando del Manierismo para centrarse en el realismo. El pintor barroco plasma la realidad tal y como la ve.
Respecto a la arquitectura, las líneas rectas son reemplazadas por líneas curvas, para conseguir mayor dinamismo, expresividad, flexibilidad, etc.
Y por ultimo, en el plano urbanístico, aparece una nueva idea de ciudad y se centran en las plazas mayores.

El autor de la obra es Gian Lorenzo Bernini. Este nace en Nápoles en 1598 y muere en Roma en el 1680.
Fue un artista italiano muy completo, ya que era escultor, pintor, decorador, urbanista y arquitecto. Y se considera uno de los máximos representantes del barroco italiano.
Bernini comenzó a formarse en el taller de su padre Pietro Bernini, escultor manierista florentino. Su padre supo reconocer desde un primer momento que el alumno superaría con creces al maestro.
Con tan solo ocho años lo llevaron ante el Papa, y éste, asombrado por el talento de Bernini, señalo al pequeño como el próximo Miguel Ángel.
En 1605, cuando Caravaggio ya estaba dando a conocer su tenebrismo, Bernini llega a Roma.
Bernini trabajó principalmente el mármol, sobre el que tenía gran manejo, pero también realizó algunas obras en bronce. Y se inspiró en Miguel Ángel, el clasicismo greco-romano, el naturalismo de Caravaggio, y el estudio anatómico de Guido Reni.
En sus primeras obras, “Cabra Amaltea”, “Eneas y Anchises” o “Neptuno y Tritón”, se puede apreciar cierto manierismo, por influencia de su padre.
Mas tarde va evolucionando y creando su propio estilo, centrándose mas en la caracterización psicológica de los personajes y en el movimiento, como se puede observar en “El rapto de Proserpina”, “David”, o “Apolo y Dafne”.
A partir de 1625, Bernini quedó ligado a Roma y a la Iglesia, para la que realizó el “Baldaquino de San Pedro” entre otras obras.
Por entonces Bernini ya había conseguido formar su propio estilo, caracterizado por la pasión, el movimiento, con lo que busca implicar al espectador y hacerle partícipe de la obra. El lo conocía todo sobre la pasión; y esa intensidad física fue lo que transformaría la escultura. Nadie antes que Bernini había conseguido hacer el mármol tan carnal.






Bernini era el protegido del Papa Urbano VIII. Este mandó llamarle y le dijo a Bernini: “Tenéis la suerte de verme Papa. Pero yo soy afortunado porque el Cavalieri (Bernini) vive durante mi Papado”.
Cuando Urbano VIII muere, su sucesor, Inocencio X, dejó de hacerle encargos a Bernini; y este entro en crisis. Todavía recibía algún encargo, pero sin importancia.
Llegamos al año 1648, Bernini ya tiene cincuenta años y parece que ya ha pasado su momento de gloria. Y de repente le llega el encargo “milagro”; la oportunidad de representar a una santa como nadie antes había hecho.
El Cardenal Federico Cornaro quería construir una capilla familiar en la Iglesia de Santa María Della Vittoria. Conocía la historia de Santa Teresa de Ávila, y era la única de los santos modernos que todavía no tenía una capilla dedicada a ella. Entonces, los Cornaro le presentan a Bernini el que sería el desafío mas grande de toda su carrera: “El Éxtasis de Santa Teresa”.
Bernini se basó en las palabras de Santa Teresa, expuestas en El Libro de la Vida, para esculpir esta espectacular obra:

"Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal sino espiritual aunque no deja de participar el cuerpo algo, y aún harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo al su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento".

Este grupo escultórico fue realizado entre 1645 y 1652.
El tema es religioso; la mística de los santos católicos. En este caso se trata de la experiencia mística de Santa Teresa, una religiosa, doctora de la Iglesia Católica, mística y escritora española que pertenecía a la orden de monjas  “las Carmelitas Descalzas” y que ella misma fundó.
Esta obra es un ejemplo de cómo los santos narran sus experiencias de una manera íntima y personal, y los artistas usan al hombre como matriz.

El conjunto escultórico y la capilla están unidos, de manera que hay que contemplarlo como un todo. Se trata de la unificación de disciplinas artísticas con el fin de hacer partícipe al espectador, para que entienda el mensaje místico; lo que se denomina el “Bel Composto”.
La cúpula contiene frescos que representan el mundo celestial; en el suelo está representado el infierno, la muerte; en los laterales, aparecen representados en unos palcos miembros de la familia Cornaro; y en el centro de la capilla, en el interior de un retablo transparente se encuentra el grupo escultórico. En todo esto se puede observar el concepto de teatralidad; algo muy característico del Barroco.






Centrándonos en la escena principal, se trata de un grupo escultórico, realizado fundamentalmente en mármol, de bulto redondo; formado por dos figuras, una levantada y otra recostada a sus pues, comunicadas entre sí.
La figura de la derecha representa a Santa Teresa. Ésta se encuentra literalmente arrebatada, sobre una nube hecha en mármol, suspendida en el espacio.
Su cuerpo esta inclinado hacia atrás, al mismo tiempo que parece encorvarse hacia delante, como levitando a causa de una fuerza sobrenatural.
En su rostro observamos unos ojos entreabiertos, debido al peso de los parpados y a que están cegados por la visión mística, y la boca entreabierta, como emitiendo el gemido del que habla la santa en “su vida”. Bernini se inspiró para esto en el “pathos” de “Laocoonte”.
Su hábito tiene forma de cascada, es muy voluminoso, da sensación de pesadez, y refleja la agitación del momento; además cuenta con multitud de pliegues, que crean contrastes de claroscuro. Bernini exterioriza su cuerpo, de tal forma que su hábito representa lo que le esta sucediendo por dentro a Santa Teresa.
Su mano izquierda cuelga insensible, y sus pies están suspendidos en el aire.
A la izquierda esta un ángel.
El rostro de este es sonriente (sonrisa pícara) y angelical, y su mirada y sus gestos son suaves, lo que aporta serenidad a la obra.
Con la mano izquierda sujeta parte del manto de Teresa y con la mano derecha, una flecha elevada apuntando a debajo del torso de la santa.
Su cuerpo medio desnudo está cubierto por ropajes muy pegados al cuerpo, con formas que desvelan su anatomía; lo que nos recuerda a la técnica clásica de los “paños mojados”.

En cuanto a las texturas, hay mucho contraste y son muy variadas; blandas en las carnes, duras y lisas en los ropajes de la santa, sutiles y pegados al cuerpo en los ropajes del ángel, o rugosas en las nubes.
Bernini intenta comunicar a través de las texturas los distintos tactos y calidades de las figuras, para dar mayor sensación de naturalidad.

La composición es en forma de aspa; típica del Barroco.
Esta forma de aspa se consigue con el cruce de diagonales. Una diagonal va desde la cabeza del ángel hasta el pie de la santa, cruzándose con otra formada por el cuerpo de la santa, y por ultimo encontramos otra marcada por la flecha que sostiene el ángel. Esta última diagonal es descendente, y representa el espíritu hecho carne; y por otro lado, la que forma el cuerpo de la santa es ascendente, y representa la carne hecha espíritu.
La santa parece ser arrastrada hacia abajo por su manto, mientras el ángel se eleva como un espíritu.

La luz, los efectos luminosos, juegan un papel muy importante en la obra.
A simple vista, la luz proviene únicamente de la zona superior, y se materializa en los rayos de madera dorada, que simbolizan lo divino. Pero si visitamos la iglesia al atardecer veremos el efecto lumínico que buscó realmente Bernini; ya que detrás de la capilla hay una ventana oculta con cristal amarillo, que por la tarde filtra la luz directa del sol, que ilumina directamente a Santa Teresa.




Con esta magnífica obra, Bernini supo como conseguir unos efectos escenográficos alucinantes, irreales por la luz y el volumen.


El significado de esta obra, lo que se representa, ha dado mucho que hablar; muchos puntos de vista, numerosas críticas, felicitaciones, debates, etc.
Algunos dicen que se trata de un ataque epiléptico sin más, otros un orgasmo sexual, y los mas acertados, que se trata de amor por Dios.
Bernini, que no era nada ordinario, entendió a la perfección que cuando Teresa escribió acerca de sus raptos, se refería al anhelo de su alma por la unión consumada con Dios.
Lo que llevo a tantas mal interpretaciones y especulación fueron las palabras utilizadas por Santa Teresa, ya que daban la sensación de que el alma y el cuerpo eran la misma cosa.

Gracias al gran trabajo que hizo Bernini con esta obra, la familia Cornaro adoró su capilla y éste volvió a estar en lo más alto del arte.

Para concluir; el Barroco es un estilo artístico que durante mucho tiempo fue considerado decadente y de poco mérito al compararlo con su antecesor, el Renacimiento, y su sucesor, el Neoclásico. Pero obras como el Éxtasis de Santa Teresa enseñaron la maestría del momento y la genialidad del artista, Bernini.
Y la influencia de esta obra y su autor en la escultura posterior fue inmensa, tanto barroca, como neoclásica. Incluso muchas de sus características serian recogidas por la pintura, como en el caso de Rubens.



“La expresión de la Santa en pleno arrebato místico, constituye una de las más grandes realizaciones de todo el arte barroco.”